Estudio demuestra que las personas que no soportan los sonidos de sorbo sufren de misofonía

Pasa en cualquier lugar. Cuando una persona al escuchar el sonido estruendoso del masticar o beber algún alimento, muestra una actitud de incomodidad, probablemente estaría sufriendo de misofonía.

Esta información fue confirmada por un grupo de científicos que analizaron la actividad cerebral de diferentes voluntarios mientras escuchaban sonidos neutrales (lluvia, un grupo de personas, agua hirviendo, entre otros), incómodos (llanto de bebé, grito o alarmas de seguridad) y detonantes (respiración fuerte o mascado ruidoso).

Los especialistas descubrieron que las personas con misofonía sufrían actividad cerebral inusual en el lóbulo frontal al escuchar sonidos detonantes, específicamente en el área relacionada con el control de sus emociones. Cabe mencionar que también sufrían de ritmo cardíaco acelerado y sudoración.

Ahora que lo sabes, si no soportas ruidos molestos, no es que seas intolerantes, sino más bien, sufrirías de una enfermedad mental.