Lingüista estadounidense revela el origen de la palabra “Ok” y por qué lo decimos en todo momento

En algún momento, todos hemos utilizado las expresiones “okey”, “okei makey”, “oki doki”, “okis” para resumir todo y no dar explicaciones. Seguramente las hayas escrito para responder un mensaje o un Whatsapp. Es usado también para cortar una conversación o contestar a una petición u orden… lo mismo. A unos les gusta y a otros les parece odioso. Ser escueto es lo que tiene. Pero lo curioso es que se calcula que se usa una vez por segundo y está presente en más de 600 lenguas y cantidad de dialectos.

Pero, ¿alguna vez te has preguntado dónde nació realmente el témino? La cotidianeidad le ha atribuído el significado de “todo bien”, un signo lingüístico arbitrario, asumido, y al que no le prestamos mucha atención. Ante ello, el lingüista norteamericano y docente de la Universidad de Columbia, Allen Walker Read, se preocupó de encontrar el verdadero origen de la palabra tras examinar por años muchos documentos, hemerotecas y textos antiguos

Su esfuerzo tuvo frutos y luego de dar forma a la explicación, el término –según sus palabras–proviene de la Guerra Civil estadounidense, cuando los soldados utilizaban una pizarra para revelar los muertos en la batalla, “0 killed” (cero muertos) en el caso de que nadie pereciera. Todo un mito.

Parece que esta palabrita ha existido siempre. Los jóvenes intelectuales de Boston a principios del siglo XIX (aproximadamente el año 1830) usaron un código humorístico de frases abreviadas con errores ortográficos como “KC” para decir “knuff ced”, “KY” para “know yuse” o “OW” para “oll wright”. Y aunque la mayoría de ellos pasaron de moda y jamás nadie se acordó de ellos, “OK” o “oll korrect” (todo correcto) persistió a lo largo de los años.

Esta abreviatura era una firmación común que indicaba que estaba todo en orden y que sobrevivió hasta nuestros días. Años más tarde, Martin Van Buren, presidente en busca de la reelección de 1840, lo usó como estrategia de campaña en el partido demócrata. Su apodo, “Old Kinderhook”, en referencia al lugar en el que nació, hizo de la novedosa expresión “OK” su eslogan, aprovechando el posible doble sentido de sus iniciales con la expresión.

La estrategia funcionó bastante mal: el político fue derrotado por William Henry Harrison. Lo que nunca pensó es que se convertiría en el principal promotor de una expresión que con el tiempo llegaría a convertirse en el americanismo más extendido del mundo.