OEFA realizó evaluación ambiental en valle de Tambo

El valle de Tambo, ubicado en la provincia de Islay (Arequipa),
está contaminado por fuentes naturales, según el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA). Esa es la conclusión de la evaluación ambiental temprana (EAT) que realizó la entidad en el área de influencia del proyecto minero Tía María, a cargo de la empresa Southern Perú.

La EAT es un mecanismo de acción preventiva del OEFA en proyectos priorizados en etapa de exploración, con los cuales se puede conocer el estado de la calidad ambiental y tener una línea de base de los proyectos.

Esta medición se inició en febrero del 2017 y monitoreó 23 puntos a lo largo de la cuenca del río Tambo, en los distritos de Mollendo, Mejía, Dean Valdivia, Cocachacra y Punta de Bombón. Allí se evaluaron 87 parámetros para determinar la calidad ambiental del agua, aire y suelo.

Sobre el agua

Este valle arequipeño es una zona agrícola que produce cada año unas 100 mil toneladas de arroz, entre otros tipos de cultivos, por lo que el
agua es fundamental para su desarrollo.

Los agricultores locales temen que la explotación minera (que aún no ha comenzado) contamine este recurso. Sin embargo, tras analizar 16 puntos en el río Tambo, así como en manantiales y afluentes de la zona, el OEFA determinó que la concentración de arsénico llega
a 0,198 miligramos/litro; es decir, el agua local tiene casi el doble de este metal tóxico de lo permitido por el Ministerio de Salud para el consumo humano (0,05 mg/l).

El agua tampoco puede ser utilizada para el riego, ya que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha determinado que la concentración máxima
de arsénico en aguas destinadas para la irrigación debe ser de 0,1 mg/l. El OEFA también detectó una alta concentración de boro: 4,5 mg/l, cuando el máximo permisible es 1,5 mg/l.

Llojan Chuquisengo, especialista del OEFA, dijo que la presencia elevada de estos metales se debe a las afloraciones geotermales de origen volcánico, las cuales provienen de algunos afluentes del río Tambo. Es decir, tiene un origen natural.

El OEFA monitoreó cinco parámetros (arsénico, bario, cadmio, mercurio y plomo) en tres puntos del valle de Tambo. Aunque los resultados no superaron los máximos permitidos, se advirtió
una inusual presencia de arsénico en la zona.

Según el estándar de calidad ambiental (ECA) del Ministerio del Ambiente, la concentración máxima de este metal tóxico en los suelos de cultivo es de 50 miligramos/kilo. En el valle arequipeño se registraron 46,78 mg/kg. En el suelo del sitio donde se erigirá Tía María se reportaron 5,27 mg/kg.

Chuquisengo explicó que la variación de arsénico en los suelos de la zona se debe al agua utilizada para el riego. Por esta razón, el OEFA
también evaluó los productos que se cultivan en el valle (arroz, cebolla, maíz, granada y olivo), encontrando finalmente en ellos concentraciones de arsénico, cadmio y plomo.

El OEFA informó que estos resultados fueron derivados al Ministerio de Agricultura y Riego (Minagri) para que emitiera una opinión.

Protección natural

Durante la EAT también se identificaron dos barreras naturales en la zona: una se ubica entre el lugar del proyecto Tía María y la cuenca
del río Tambo, donde hay un sistema rocoso que impediría posibles filtraciones desde el área de explotación minera hasta el cauce del río.

Según el OEFA, si ocurriera una filtración desde la mina, esta tardaría unos 1.500 años en llegar a las aguas. La otra barrera es el viento. Se reportó que su dirección es predominantemente hacia el desierto, con lo cual el polvo de la construcción del proyecto minero llegaría a esta zona y no a las áreas habitadas. Sin embargo, durante algunas horas el día el viento cambia su rumbo hacia el valle.

Posición de Southern

El director de Asuntos Ambientales de Southern Perú, Darío Oviedo Calderón, dijo que la evaluación ambiental temprana (EAT)
del OEFA era “positiva”, ya que con ella se puede conocer la realidad del valle de Tambo antes de la ejecución del proyecto Tía María,
que espera que se inicie el próximo año.

Oviedo recalcó que los resultados de este monitoreo, que demuestran la vulnerabilidad de la zona, los obliga a ser “más responsables”
con el manejo del impacto ambiental. Por otro lado, reiteró que Southern Perú usará agua de mar para el proyecto minero, aunque expresó su preocupación por los altos niveles de arsénico natural encontrados en este recurso del valle.

Al respecto, Oviedo sostuvo que la empresa podría asumir el financiamiento para la construcción de una planta de tratamiento local, que eliminaría la presencia de metales tóxicos en el agua destinada para el consumo humano.

FUENTE: COMERCIO