Cuidado con la vacuna contra el dengue, por el doctor Elmer Huerta

Siendo el Perú uno de los 19 países que han aprobado la vacuna contra el dengue, es propicio revisar el reciente fiasco ocurrido en Filipinas con relación a esta importante, pero controversial vacuna.

El dengue es la enfermedad infecciosa viral más frecuente del planeta, que causa 400 millones de casos, medio millón de hospitalizaciones y 25.000 muertes. Solo una de cada cuatro personas infectadas presenta síntomas, los cuales son tan intensos que han originado el popular nombre de fiebre quebrantahuesos.

El dengue es causado por cuatro variedades de un mismo virus (serotipos), las cuales pueden ocasionar enfermedad por separado; es
decir, se puede sufrir cuatro veces de dengue. El virus es transmitido por la picadura del mosquito ‘Aedes aegypti’, que vive en casi todo el
mundo y aumenta después de inundaciones, como las que ha sufrido el norte del Perú.

Dengue

Dengue. Las fases de la riesgosa enfermedad. (El Comercio)

Más que la mortalidad causada por la enfermedad, el problema es que por los síntomas tan dramáticos los pacientes buscan ayuda médica y ponen a prueba los precarios sistemas de salud de países pobres, en los que mayormente ocurre la infección. Por tal motivo, más
que evitar muertes, la primera vacuna contra el dengue –Dengvaxia, del laboratorio Sanofi Pasteur– ha sido aprobada para evitar casos de hospitalizaciones por dengue severo. Lamentablemente, la vacuna acaba de sufrir un duro golpe mediático en Filipinas, el cual debe dejar lecciones a todos los países que quieran implementar un programa de vacunación contra esta enfermedad.

— El segundo golpe es el más fuerte —

Los estudios han revelado que la primera infección por el virus puede no causar síntomas o ser muy leve, pero la segunda infección –por otro serotipo– causa un cuadro más severo, y puede llegar a la hospitalización o raramente a la muerte.

En el caso de la vacuna, esta representa el equivalente biológico a una primera infección natural, por lo que si una persona fue vacunada sin sufrir dengue, y tiempo después es picada por un mosquito y se infecta con algún serotipo, esta segunda infección podría ocasionar
una grave enfermedad, con la hospitalización correspondiente. Ese hecho fue advertido por la Organización Mundial de la Salud (OMS)
en un documento publicado el 29 de julio del 2016.

La posibilidad de que una persona tenga una severa segunda infección después de la vacunación depende directamente de la frecuencia del
dengue en la región geográfica. Si se vacuna en una zona con mucho dengue, es posible que la vacunación la reciba una persona que ya haya tenido una infección previa y, por tanto, se prevenga  exitosamente la segunda y más severa infección natural.

Al revés, si la vacuna se aplica en un área con poca frecuencia del virus, es posible que la persona que reciba la vacuna no haya tenido dengue, y por tanto, quede susceptible a que la segunda infección sea más severa y que se presenten complicaciones.

La OMS recomienda que la vacuna solo sea aplicada en regiones en las que se demuestre que más del 70% de los habitantes ya tuvo dengue, en aquellas con un 50% a 70% de afectados se puede usar pero con precaución. Sin embargo, no debe emplearse en aquellos lugares
donde menos del 50% de la población padeció la infección. Lamentablemente, no hay exámenes de sangre fáciles y certeros que indiquen una infección pasada.

— El caso filipino —

Aparentemente movidos por la campaña electoral, autoridades de salud pública filipinas realizaron la primera campaña masiva de vacunación contra el dengue del mundo el 4 de abril del 2016. Se inmunizó a un millón de niños. Todo iba bien hasta que, el 27 de noviembre del año siguiente, el laboratorio Sanofi reconoció en un reporte que su producto aumentaba el número de casos de dengue severo cuando se aplicaba a un niño que no había sufrido previamente la enfermedad. Es decir, se demostraba que para algunos menores el remedio era peor que la enfermedad. Si bien no hubo muertes en el grupo de niños complicados, el temor y rechazo de padres de familia fue tan grande que el Gobierno Filipino se vio obligado a suspender la vacunación y exigir una investigación por corrupción en la ministra de
Salud que había ordenado la campaña de vacunación. El daño estaba hecho, la gente desconfiaba de la vacuna y el Gobierno exigió la  evolución de su dinero a Sanofi.

Los funcionarios filipinos acusados insisten en que, debido a que en ese país el 90% de la población ya ha tenido dengue, era seguro iniciar la campaña de vacunación sin esperar la evaluación final de la OMS.

— Corolario —

De acuerdo con Sanofi, la vacuna es capaz de evitar el 93% de casos de dengue severo y el 80% de hospitalizaciones, pero a un costo ético que se aprecia al analizar los siguientes números. Si se vacuna a mil niños, se tendrán 15 hospitalizaciones menos y cuatro casos de dengue severo menos. Pero, por otro lado, si se vacuna a mil niños que no han tenido dengue, habrá cinco hospitalizaciones más y dos casos más de dengue severo. ¿Es ético aceptar ese riesgo para algunos niños por el beneficio de otros?

En el Perú ya hemos tenido el caso de una mujer piurana que debió ser hospitalizada por dengue severo después de haber sido vacunada, por lo que sería muy importante conocer el plan que tiene el Ministerio de Salud para el eventual uso de la aprobada vacuna.

Fuente: Comercio