PAUL MCCARTNEY ESTADIO MONUMENTAL 09 MAYO 2011

Cuando era muy niño siempre tuve, entre tantas preguntas que siempre se me venían a la cabeza, la de ¿cómo sería ver a un Beatle en vivo? Esta pregunta solo pasaba por mi cabeza constantemente, mas nunca tuve el atrevimiento de soñarla, solo la pensaba.

Pasaron los años y un mágico día del 2009 la noticia azotó por primera vez Perú: ¡Paul McCartney en Lima! anunciaban todos los medios del país generando una locura colectiva en todo el territorio. Para lastima de todos, la noticia duró pocas horas y fue “desmentida” al instante. Pasó un año y el 20 de mayo del 2010 apareció el mismo Paul diciendo que “probablemente” vendría a Perú en un video subido al Internet. Sin embargo, pasaron los días y la noticia nunca se concretó. Así, volvió a pasar un año más para que, finalmente, un milagroso 21 de abril del 2011 salga el mismo empresario peruano a decir que faltaba solo una firma para que este momento histórico se vuelva realidad. Al día siguiente la incertidumbre había terminado, Paul McCartney en Lima era un hecho pero ya muy pocos lo creíamos.

Así esta confusa historia fue tomando forma hasta el 09 de mayo del 2011. Día histórico en la línea de tiempo del Perú. Paul McCartney ya estaba en suelo peruano y se subiría a un escenario para presentarnos su Up and Coming Tour en un marco espectacular de gente que cubrió de lado a lado el Estadio Monumental.

Multitud a más no poder, colas, cámaras de televisión, una pantalla enorme, policías, vendedores y todo lo que vemos usualmente en un concierto potenciado a la mil era lo que podíamos ver a penas llegamos a las afueras del Monumental. Eran poco más de las 5 de la tarde y el ambiente era increíble. ¿Alguien dijo que la beatlemania había muerto?

Por supuesto que no, y en pocas horas toda esta fiebre explotaría dentro del espectacular local que se había conseguido. Pasaron las horas y el “coloso de Ate” logró un marco de gente insuperable para recibir a Sir Paul McCartney. El momento se acercaba y pocos minutos antes de las 9.30pm, luego de varias olas y un desatinado Dj que mezclaba los Beatles en salsa, reggae y otros géneros, empezaron a aparecer fotografías de los cuatro de Liverpool por las pantallas; era momento de volver a nuestros lugares.

“You say yes, I say no, you say stop, and I say go, go, goo” explotaba en el Estadio Monumental de la voz del espectacular Paul McCartney. La música entraba directa al corazón, no pasaron ni 30 segundos y una conexión nunca antes sentida se apoderó de mi cuerpo. Paul McCartney estaba al frente de un estadio completamente abarrotado de gente bailando de lado a lado.

“Hola perrruuuuu, por fin estoy en Peruu! Wijaaaaa!” saludaba el maestro desde el escenario, luego de tocar Jet. Seguía la primera canción que me haría sentir escalofríos por todo el cuerpo y esa energía “beatelesca” que estoy seguro solo ellos tienen el poder de transmitir. Era All my Loving junto a fotografías y videos de aquella época en que los Beatles dejaron su huella para siempre. ¡Por fin! ¡Un Beatle en Lima! Qué sensación para más increíble.

Paul McCartney había dibujado una sonrisa en más de 45mil almas. La nostalgia se había apoderado de tres generaciones enteras. Un sueño estaba cobrando vida, una historia se grababa en la memoria de todos y un simple imposible de hace unos años se convertía en una realidad. ¿Alguien imagino tremendo evento alguna vez en Lima?

“olee ole ole oleee Pauul Pauuul” rezonaba en todo el Monumental logrando desatar un “Viva el Perú carajo!” de la boca del gran Macca. Así, luego de dejar las cuatro cuerdas y desgarrar la guitarra en Let me roll it, se fue bailando al piano para bajar un poco las revoluciones con un poco más de Wings. “Son un gran público!” gritaba en español ayudado por guías en el piso del escenario.

Así, después de un poco de country, soltó Blackbird. Los encendedores se prendieron y el Estadio Monumental cobró una atmósfera indescriptible. Era Paul McCartney, su guitarra y los aplausos del público unidos en uno solo. Una sinergia perfecta para una noche mágica en donde miles de almas se unieron con un solo motivo.

“Escribí esta canción pensando en mi amigo John” decía para entrar en quizá uno de los momentos más nostálgicos de la noche: Here Today con un sentimiento que transmitía sensaciones demasiado grandes. ¿Qué más podíamos pedir? Solo quedaba dejarte envolver por tremenda atmósfera. Pero Paul no quería más lágrimas así que agarró su mandolina y nos revivió a todos con Dance Tonight. Teníamos a un Dios de la música frente a nosotros, con una vitalidad inalcanzable y una magia sobrehumana.

Arremetió con Eleanor Rigby y un “Aaaah, look at all the lonely people” que seguía llevando el concierto a un nivel infinito. Los aplausos al término de cada tema eran inagotables, Paul agradecía e introducía la siguiente canción: “voy a cantar esta canción en memoria de mi amigo George”. Something empezaba y la magia-beatle seguía rozando nuestros cuerpos, una sensación que solo ellos podrán lograr sea el lugar donde estén. Estábamos viviendo el concierto más increíble de la historia de nuestro país y no dudo en decirlo.

Seguía un poco de Wings con Band on the run y luego armar una fiesta total con Ob-La-Di, Ob-La-Da.

¿Alguien no despego los pies del suelo en este momento? El Estadio Monumental se había desatado bailando de lado a lado (algunos hasta reventaban cuetes y prendían bengalas desde los palcos). Era una fiesta total, todas las emociones eran llevadas a su máxima expresión. Y sin bajar las revoluciones llegó Back in the U.S.S.R. poniendo a bailar hasta a los policías y para rematar el momento, I’ve Got A Feeling.

Las olas y barras retumbaban como nunca antes se había escuchado en Lima. Llegaba un momento bastante especial: A day in the life. Todo el Monumental cantaba a una sola voz con una escenografía sobria que fue mutando a un jardín de mariposas y felicidad para empalmar la canción con Give Peace a Chance. Todo un estadio unido frente a un mismo símbolo que significó y debería seguir significando tanto. “All we are saying is give peace a chance”.

Paul caminaba nuevamente al piano y seguía regalándonos magia pura. Let it be resonaba en el corazón de miles de almas que solo atinaban a cantar a todo pulmón. ¿Qué mejor sensación que cantar junto a un Beatle? El concierto no descendía en ningún momento, las canciones sorprendían una tras otra. Así llegó Live and let die que estalló en nuestros oídos con todo y una lluvia de pirotecnia al frente y detrás del escenario. Imposible quedarse quieto, imposible no emocionarse, imposible no estar pensando que estábamos viviendo uno de los momentos más especiales de nuestras vidas. Y para cerrar la primera parte del concierto: Hey Jude.

Eran las 11.35pm, habían pasado dos increíbles horas y aún quedaba un poco más. Paul McCartney abandonaba el escenario junto a su banda. Cualquiera imaginaría que descansaría un buen rato luego de tremendo ininterrumpido show, pero el incansable Beatle volvió a los pocos minutos con la bandera peruana en manos. “¿One more song?” preguntaba reventando el Monumental en gritos para arremeter con Day Tripper.

El final ya iba llegando con Sir Paul McCartney al frente del escenario con su colorido piano cantando Lady Madonna. “¿una más?” volvía a preguntar para seguir con Get Back y dejar el escenario nuevamente. Se venía un cierre de aquellos, un cierre que solo uno de los hombre más grades de la música en el mundo podía lograr.

La gente enloquecía con el escenario vacío, pero bastaba un minuto para que Paul retome el tabladillo como boxeador demostrando que era 100% imbatible y que la música puede dar fuerzas para todo. “Viva el Perú, carajoo” volvía a gritar para dar paso a una de las canciones más reconocidas de su carrera: Yesterday. Él al frente acompañado de su guitarra cantándola tal como lo hace desde más de 40 años atrás; tremendo lujo. ¿Cuántos sueños se venían cumpliendo hasta ese momento? Esta sensación de tranquilidad fue atravesada con la filuda Helter Skelter. ¡Tremendo tema inyectado directo a la vena! Era una locura total. “Son un gran público esta noche, ahora es el momento de decir adiós” iba cerrando McCartney pasando a agradecer a todo su equipo, banda y también al maravillado público.

Así, el momento que nadie quería llegó: “We’re Seargent Pepper’s Lonely Hearts Club Band, we hope that you’ve enjoyed the show!, we’re Seargent Pepper’s Lonely Hearts Club Band, we’re sorry but it’s time to go!” y envueltos en imágenes psicodélicas y un alegre Paul el concierto fue terminando con una frase que esperemos no quede en el aire: “Adiós Perú, los veo la próxima vez, see you next time”.