The xx: tercer álbum de estudio, “I See You” (Young Turks, 2017)

Siete años atrás, nadie dejaba de hablar del álbum debut de The xx. Sus sonidos, enclavados fantásticamente en el indie pop más minimalista y pegajoso, pronto se convirtieron en tendencia. Al mismo tiempo, los críticos musicales no comprendían cómo un cuarteto de veinteañeros (casi millennials) derrumbaba lo que tanto les había costado catalogar como ‘lo actual’.

Y es que, en sus once primeras canciones, la agrupación londinense desplegaba una notable capacidad para escoger los arreglos más simples, así como para escribir unas letras que revelaban una melancolía explícita, rotunda, radioheadiana. Tras ello, y ya convertidos en trío, Oliver Sim, Romy Madley Croft y Jamie xx confirmaron que lo suyo no era casualidad: su segundo trabajo, Coexist (2012), volvió a apoderarse de las listas, de la crítica y del indie pop. Era, pues, un disco lo bastante decente como para mantener viva la expectativa.
Con todas esas victorias detrás, ahora nos presentan su tercer álbum de estudio, “I See You” (Young Turks, 2017), que se ha concebido en un momento clave para el grupo: cuando Romy y Oliver se entienden como nunca antes en lo vocal; y poco después del genial estreno como solista de Jamie, el LP In Colours (2015). Razones más, razones menos; estos diez nuevos tracks solo demuestran que The xx ha dado –finalmente– el esperado paso hacia delante.

Así lo anticiparon en el primer sencillo, “On Hold”, el cual nos confirmó lo que se venía diciendo desde Coexist: que Jamie es el artesano en la sombra del sonido xx (por ejemplo, aquí se nota su mano en el peculiar sample del éxito de Hall & Oates, “I Can’t Go For That”). Sin embargo, este single no tendría un brillo propio sin la complementación vocal de sus compañeros, quienes además se encargaron de las líricas:

«Y cada vez que te dejé ir
Siempre te vi volviendo a mi
¿Cuándo y dónde nos enfriamos?
Pensé que te tenía ‘en espera’».

Pero también está “Dangerous”, el track que abre el disco y que destaca por su sorpresiva aproximación al R&B (el bajo aplicado de Oliver y los arreglos de viento son la columna vertebral del tema). O ese tremendo tema llamado “Say something anything”, encaminado en la ruta del dream pop y muy cercano al sonido del primer álbum. Una senda que también siguen “A Violent Noise” y “I Dare You”.