“Nunca hemos vendido nuestra integridad”

Imaginemos que a Mick Jagger le da plantón Keith Richards. Algo así fue lo que le pasó a Jon Bon Jovi en el 2013, cuando su guitarrista de toda la vida, Richie Sambora, el mismo con el que subió a los altares del rock con Livin’ on a prayer, faltó inesperadamente a la cita por primera vez en 30 años. Fue durante un concierto en Calgary. Ni siquiera llamó antes para avisar. Y tampoco después para pedir perdón. Desertó sin más.

«No le hemos vuelto a ver desde entonces», recuerda Jon Bon Jovi. «No hubo peleas. No discutimos por dinero. No hubo nunca ningún asunto entre nosotros, y puedo jurar que él diría lo mismo… No nos quedó más remedio que continuar nuestro viaje sin él».

Sin acritud, aunque dolido en el fondo, Jon Bon Jovi mostró orgulloso su nueva banda y sus nuevos dientes a más de 2.000 fans en el Palladium de Londres. Iba a ser una pequeña fiesta para adeptos, pero acabó cuajando en un concierto en toda regla, con los 15 temas de nuevo álbum (This house is not for sale) codeándose por derecho propios con una selección de grandes éxitos.

«Hemos pasado por tres años tumultuosos», reconoció el líder de Bon Jovi, flanqueado por los inquebrantables David Bryan (teclados) y Tico Torres (percusión), con Hugh McDonald ascendido a la categoría de bajo permanente y con Philip X en el hueco a la guitarra dejado por Richie Sambora.

«Las puertas han seguido estando abiertas para él, pero creo que ya no sería posible verle de vuelta. No creo que David y Tico estuvieran por la labor. Al cabo de tres años de giras y con una colección de nuevas canciones, la banda ha seguido evolucionando».

De puertas hacia fuera, de cara a los fans, nada parece haber cambiado (más allá de la nueva y profiláctica sonrisa del líder). Cualquiera diría que Philip X ha echado raíces como esa vetusta casa de la carátula del álbum, que simboliza la vuelta a los orígenes de la vieja banda. «Nunca hemos vendido nuestra integridad», proclama bien alto Jon Bon Jovi. «Y ésa es tal vez la razón por la que nuestros fans no nos abandonan».

Jon Bon Jovi prefiere dejar de lado la segunda causa de las turbulencias: la ruptura al cabo de 32 años con Mercury Records… y la reconciliación en la recta final, bajo el paraguas de Universal. Al fin y al cabo, son más 130 millones de discos vendidos y un instinto de supervivencia inusual para una banda de los años 80.

Pasados los excesos, la estabilidad ayuda. El cantante de Nueva Jersey asegura que su auténtico salvavidas ha sido su queridísima Dorothea (con quien lleva tanto tiempo como su paisano Bruce con Patti Scialfa), por no hablar de sus cuatro hijos que le han ayudado a superar el blues entre gira y gira.

«Soy un hombre de familia», nos confesó hace algo más de seis años, en una entrevista a los pies del río Hudson. «He dado varias veces la vuelta al mundo, pero me reconforta volver siempre a mis humildes orígenes. Me hace tocar tierra y me ayuda a superar los peligros de la fama, que hace muchos estragos si te golpea de joven».

A sus 54 años, Jon Bon Jovi mira descaradamente hacia atrás en su nuevo álbumcon temas como Born again tomorrow, en el que jura y perjura que si volviera a nacer mañana reincidiría en todo lo que ha hecho hasta ahora y no arrancaría una sola página. «¿Apuraste realmente la vida/ o te ha pasado por encima?», canta en otro de sus temas más rockeros y nostálgicos, Knock out. Por no hablar de baladas como Scars on this guitar (Cicatrices en esta guitarra), emparentada a los lejos con Wanted dead or alive, una declaración de amor como cualquier otra: «Es lo único a lo que me agarro/ cuando no queda nada a lo que agarrarse».

Reconoce Jon Bon Jovi que en estos tres años de lucha interior ha llegado a dudar incluso de la fidelidad de la guitarra: «Pero de pronto fueron surgiendo las canciones. Sin muchas complicaciones: tres o cuatro acordes básicos, como siempre he hecho. Y en poco tiempo acabó de tomar cuerpo este álbum, que para mí es una declaración de principios sobre la honestidad con la que siempre hemos hecho nuestra música».

«Hemos pasado por muchas tribulaciones, es cierto», admite Jon Bon Jovi, aunque no hasta el punto de reconocer si llegó a plantearse la disolución de la banda. «Pero el dolor te endurece, como sucede con los huesos rotos… A estas alturas, tenemos aún mucho que decir y poco que probar».